Lamento la tardanza, pero supongo que ya lo saben...
Ésta es mi última entrada, para aquéllos que aprecian
mis escritos; sabrán donde encontrarme...
lunes, 10 de mayo de 2010
miércoles, 13 de enero de 2010
Sonata de Claro de Luna
Un accidente.
Un error.
Un incendio.
Desesperación.
Desastre.
Muerte.
Vi todo lo ocurrido. Lo vi desde mi asiento frente al piano.
Y no, no hice nada para evitarlo.
¿Qué hice? Lo que hacía cada que quería huir de la realidad. Me senté a tocar mi melodía favorita. En mi costoso piano favorito. En mi mansión preferida.
Lentamente vi caer todo a mis pies. Y nunca dejé de tocar.
Sentí como las llamas ardientes, que se iban acercando a mi cuerpo, quemaban todo a su paso.
Mi familia perdió todo. Todo lo que les importaba, claro. Todo lo de valor.
Cuadros, muebles, joyas. Una preciosa mansión. Gran cantidad de papeles importantes se volvieron cenizas: actas, diplomas, contratos...
Todo hecho cenizas.
Como mi cuerpo.
Un error.
Un incendio.
Desesperación.
Desastre.
Muerte.
Vi todo lo ocurrido. Lo vi desde mi asiento frente al piano.
Y no, no hice nada para evitarlo.
¿Qué hice? Lo que hacía cada que quería huir de la realidad. Me senté a tocar mi melodía favorita. En mi costoso piano favorito. En mi mansión preferida.
Lentamente vi caer todo a mis pies. Y nunca dejé de tocar.
Sentí como las llamas ardientes, que se iban acercando a mi cuerpo, quemaban todo a su paso.
Mi familia perdió todo. Todo lo que les importaba, claro. Todo lo de valor.
Cuadros, muebles, joyas. Una preciosa mansión. Gran cantidad de papeles importantes se volvieron cenizas: actas, diplomas, contratos...
Todo hecho cenizas.
Como mi cuerpo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
