Un accidente.
Un error.
Un incendio.
Desesperación.
Desastre.
Muerte.
Vi todo lo ocurrido. Lo vi desde mi asiento frente al piano.
Y no, no hice nada para evitarlo.
¿Qué hice? Lo que hacía cada que quería huir de la realidad. Me senté a tocar mi melodía favorita. En mi costoso piano favorito. En mi mansión preferida.
Lentamente vi caer todo a mis pies. Y nunca dejé de tocar.
Sentí como las llamas ardientes, que se iban acercando a mi cuerpo, quemaban todo a su paso.
Mi familia perdió todo. Todo lo que les importaba, claro. Todo lo de valor.
Cuadros, muebles, joyas. Una preciosa mansión. Gran cantidad de papeles importantes se volvieron cenizas: actas, diplomas, contratos...
Todo hecho cenizas.
Como mi cuerpo.
miércoles, 13 de enero de 2010
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
