sábado, 12 de septiembre de 2009

Copo de nieve

Para endulzar un poco tus desvíos
Fijas en mi tu angelical mirada
Y hundes tus dedos pálidos y fríos.
En mi oscura melena alborotada.

¡Pero en vano, mujer! No me consuelas.
Estamos separados por un mundo.
¿Por qué si eres nieve no me hielas?
¿Por qué, si soy el fuego, no te fundo?

Tu mano espiritual y transparente.
Cuando acaricias mi cabeza esclava.
Es el copo glacial sobre el ardiente,
volcán cubierto de ceniza y lava.

Salvador Díaz Mirón

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