Dejó que la lluvia empapara su rostro.
Dejó que sus oídos escucharan caer cada gota.
Cerró sus ojos ante el mundo que lo rodeaba.
Olía a tierra mojada, eso era algo que recordaba bien...
Allí, atrapado en aquella ciudad tan abarrotada. En la azotea de mi casa, de donde todo se veía mejor; empezó a llorar.
Una por una, sintió como caían por sus mejillas; saboreando cada gota salada.
Extrañamente eran calientes...
Pero, por cada lágrima, vi que te iba olvidando, que te estaba dejando atrás. A tí y a esos recuerdos, a esos hermosos recuerdos.
Recuerdos que hoy, duelen.
Esta bien si ya no estamos juntos, será lo mejor para los dos... supongo. -Fue lo que dijo, tras varios minutos que me parecieron horas. -Estaré bien.
No quieres que te lleve a casa?-Le pregunté. Sabía que estaba herido y no quería dejarlo así.
No, quiero caminar, pero gracias.- Se despidió de mí con un cálido abrazo. No recuerdo que se despidiera de mí así desde que éramos niños.
Decidí que era lo mejor, que estaría bien. Era fuerte.
Yo por mi parte, estaba cansada y necesitaba dormir. Dejaría mi celular encendido toda la noche, seguro querría hablar y la noche era su momento favorito.
Estarás bien, te lo aseguro.
jueves, 18 de junio de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario