Mientras miraba como se volvían minúsculas todas esa cosas, descubrí una vez más que mis clases de geografía de la secundaria y preparatoria habían dado sus frutos, pues México realmente está curbierto de montes, colinas y montañas.
Vivir del vuelo, ha de ser realmente impresionante pues, esas montañas, vistas desde las alturas, parecen hechas de tela suave y sedosa.
Tras un breve, rápido y sencillo refrigerio proporcionado por las azafatas de l avión, me di cuenta que las nubes nos habían rodeado por completo.
Al principio, parecían escalones al cielo, pero pronto se volvieron tan densas y espesas que parecía que podías bajar y dar un paseo sore ellas. No era algo para preocuparse, porque, aún con la turbulencia, era un paisaje maravilloso.
No me di cuenta cuando me quedé dormida, pero cuando desperté las nubes se habían vuelto escalones moldeados a la perfección y, debajo de ellos, esaba el mar, como pintado por el artista más inspirado que jamás hubiese conocido.
Una vez más agradecí a mis dos maestros de geografía sus clases pues, vi que esta parte del país era una perfecta planicie que, pincelada a pincelada, había sido grabada para ser admirada.
Ahora estamos descendiendo, virando a la izquierda y a la derecha, la presión oprime mis oídos y me impide e

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