Ese día salí a caminar sin saber muy bien a dónde iba, por qué, ¿a dónde vas cuando tratas de escapar del dolor?
Empecé a buscar entre la gente mientras caminaba sin rumbo. Llegué a un pequeño parque mientras miraba las caras de las personas viendo quién tenía lindos ojos, quién se veía bien con lentes, su cabello, su ropa, su forma de vestir y de hablar, haciéndome notar entre los chicos de mi edad.
Algunos me veían con curiosidad, otros con interés, con extrañeza o indiferencia, y sin embargo; pronto me dí cuenta de que era inútil y estúpido. No tardé mucho en encontrarles defectos, “no sabe hablar”, “peinado extraño”, “pervertido”, “muy alto”, “muy bajo”.. .
Así que, tras cansarme de quejarme de todo lo que se posaba enfrente mío, me dí cuenta de que, lo que en realidad me disgustaba ver, eran aquellos que más se parecían a él. Me molestaba ver que tenían la misma forma de hablar, que su peinado era parecido o incluso las mismas ropas.. .
Desesperada; me senté cansada a mirar al vacío que era esa gran ciudad.
Sin pensar en nada ya, un lindo chico se acercó a mí. Me dí cuenta de que a él ya lo había catalogado; estaba en la clasificación: “cabello demasiado largo para ser corto, y muy corto para ser largo”.
Aunque, visto de cerca, le quedaba muy bien. Unos lindos ojos verde oscuro casi café, y una mirada madura con un toque inocente. Supe que era más alto que yo cuando, al sentarse en la misma banca, tenía que alzar mi cuello para poder verlo.
-Hola!- fue lo primero que me dijo. Me dirigió una cálida sonrisa, de esas que sólo ciertas personas pueden darte.
Sólo pude esbozarle una sonrisa, no supe que decirle.
-Es extraño, pareciese que hace un rato estabas buscando a alguien con desesperación; pero ahora te has rendido.. .
-Aquel a quien busco no está aquí-respondí en automático.
Esbozó una sonrisa mientras cerraba los ojos.-Pues es una pena porque a una chica como tú, dejarla plantada es como sacrilegio, jejeje- Abrió los ojos y me volteó a ver como si me conociera de toda la vida.
Allí estaba, un chico lindo, tierno, amable, inteligente y hasta algo gracioso. Pero; por alguna razón, a pesar de que el era el chico perfecto, no .. . no me podía enamorar de él. En mi mente seguía latente su pensamiento, su mirar, sus besos, su sonrisa y todo aquello que lo hacía ser él.. .
-Eso crees?- pregunté sarcásticamente, pero con una dulce sonrisa -Porque creo que hay alguien no lo ve así, jeje... -
Cerró los ojos y me volteó a ver una vez más.
-Soy Adrián ¿y tú? ¿La chica de los lindos ojos tiene nombre?- Preguntó con una divertida sonrisa
-Jajaja... agradezco tus halagos, pero no los uses más por favor, y si, me llaman Parker-
- Bien, nada de halagos, pero no puedo evitarlo, tus ojos y tu mirar me son... tan intrigantes... -
Me quedé divagando acerca de lo que el dijo, ese algo que alguien había dicho también, esa herida que no noté. Que fue creciendo y creciendo hasta que el dolor ya era muy grande.. .
-Pues bien, creo que ya me voy Adrián- le dije sin mirar
-Oh, ¿tan pronto? -dijo con una genuina cara de sorpresa- ¿Cuándo te volveré a ver? ¿Te volveré a ver? ¿Cómo te localizo? ¿Tienes mail? - Las preguntas le salían atropelladamente y mi reacción tan repentina lo tomó desprevenido.
-Simplemente, no lo sé.. . Nos vemos- Me acerqué para despedirme, y, aunque tuve que pararme de puntas, besé sutilmente su mejilla. Esperando poder volver a hacer lo mismo algún día.. .

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